October 17, 2012

En el que se acaban el Enfa y el ‘Edgar trabaja’

Hoy miércoles se publica en El Jueves mi último En familia y mi última tira de Edgar trabaja. Ya lo avisamos. Y sí, va en serio. Y no, no volveremos.


En primer lugar, y para frenar una cierta tendencia a la furia contra el poder que he venido observando: lo dejamos porque queremos. Nadie nos lo ha ordenado o sugerido. Al contrario, las encuestas y la redacción estaban particularmente satisfechas del Enfamilia. Sencillamente, tanto Monteys como yo creemos que esto ya está hecho.


Llevamos, si no recuerdo mal, desde el número 1.717. O sea, 131 semanas (a excepción de algún extra, creo). No hace falta seguir muy de cerca la sección para darse cuenta de que hay diez o doce tipos de cartas enfamiliares, no más. (Y si se sigue de cerca, además, uno percibe que la mayoría proceden de diez o doce personas.) No hay tantas réplicas graciosas posibles; pasado el primer año, el único desafío de la sección es la entradilla. Cuando el trabajo se vuelve rutinario, es hora de cambiarlo.

No me malinterpreten: aprecio esa rutina. A los 15 años, yo adoraba a Monteys; a los 30, yo, el mismo amateur, he estado quedando con él para dibujar juntos cada semana. Eso ha sido jodidamente guay. Pero prefiero recordarlo como un placer a vivirlo como una cruz.

Echaré de menos esto.

Hay otro motivo: cuando empezamos, Monteys era director de EJ, y yo estaba en la redacción. Desde hace más de un año, ambos trabajamos desde casa y Monteys sólo es un miembro más del consejo. Tiene poco sentido que seamos nosotros quienes respondan las preguntas serias y defiendan posturas "oficiales" de la revista, si en EJ existe tal cosa. No tenemos autoridad para responder las cartas más relevantes. Ergo, dejaremos que la sección se haga en redacción, por gente que puede responderos.


Y aprovechando que hacemos reformas, tiro la tira por la ventana y me cargo a Edgar trabaja en El Jueves.

La última. Qué fuerte, ¿no?


Un poco por los mismos motivos. Llevo 180 entregas. Cuatro años. Teniendo en cuenta que el personaje nació originalmente para 8 tiras, y que lo creé en un par de horas, creo que lo he exprimido bastante. No me aburre. De hecho, a mí mismo me hago mucha gracia. Mucha más, en este caso, de la que suelo hacerle al consejo de redacción. De todos modos, lo dejo ahora, mientras aún me hace gracia. No quiero que se convierta en una obligación penosa.


Y luego está, de nuevo, que en cuatro años las cosas han cambiado mucho. Cuando empecé, yo compartía despacho con Xavi y convivía con Monteys, Jotaele, Maikel, etc. Mi día a día alimentaba los guiones. (Esto no quiere decir que lo que narran las tiras ocurriera de verdad. Quiere decir que la verdad inspiraba las tiras.) Ahora soy autónomo, desde bastante antes que mi homónimo en papel.  Paso poco por la oficina y sólo veo a mis compañeros unas dos horas a la semana. (Podría añadir, porque no por cursi es menos verdad, las dos mejores horas de la semana.) Claro que tira y realidad pueden estar separadas, pero para mí, la tira era una parodia de mi realidad. Si mis días felices en la oficina ya acabaron, la tira puede acabarse también. La he alargado 18 meses. Es el momento.

Mira, una de las que en redacción no hicieron mucha gracia.

La pregunta: ¿Pero sigues en El Jueves? Pues sí, lo siento. O sí, y yo también me alegro, gracias. La revista y yo nos tenemos cariño y yo ya me he acostumbrado a comer tres veces al día. La semana que viene empiezo otra cosa. Y sigo defendiendo con fervor y con viñetas los colores cian y negro del Gas de la risa.

Je. Gracioso.

Quiero ganar tiempo para mis actividades extrajueveras. No hablo de videojuegos y porno. Bueno, también. El caso es que tengo ahora mismo dos novelas en movimiento (buscando editor y eso), y me gustaría concentrar mis esfuerzos ahí. He pospuesto de nuevo mi plan de serie de página completa en EJ (para ti, que te preguntas cuándo tendrá Edgar una página entera), porque no dibujo lo bastante bien ni (sobre todo) lo bastante rápido, pero el proyecto sigue ahí. Quizá algún día. No sé.

Esta también me hace mucha risa.

En fin, que toca cambiar y me apetece. Que se preocupe mi casero. Gracias por su atención; nos vemos.