
Pues ya está a la venta Dies delenda, noveleja corta de misterio y terror. Los de Barcelona la podéis encontrar exclusivamente en Llibreria Catalonia (o en el vínculo de abajo), y todos los que la leáis estáis invitadísimos a regresar por esta web, enviarme un mail o hacerme la zancadilla por la calle y contarme qué os parece.
(A los cuatro mal contaos que ya lo hicisteis con otras obras, sabed que sois lo mejor que me ha sucedido desde que me dedico a esto.)
Soy consciente de haber hablado de Dies delenda en términos muy vagos hasta ahora, así que hoy aprovecho para entrar en detalles. De entrada, "dies delenda" es un latinajo (basado en el delenda Carthago de Catón) y significa "el tiempo que debe ser borrado". No es (esta tampoco) mi segunda novela; yo lo considero pieza menor, como Baileys n' Coke, pero la edición, aunque sencilla, es fidelísima a mi original y nada fea. La historia arranca en Olvit, una especie de Dunwich lovecraftiano del interior catalán, en 1975, cuando un campesino que vivía aislado en la montaña desaparece del mapa, sin llamar la atención de nadie salvo por el hecho de que se ha esfumado con casa y todo, como si jamás hubiera existido. Con Dies delenda pretendía imitar la atmósfera (y algún otro rasgo más definido) de una de esas películas tontillas que me emocionan: The Mothman Prophecies, del Richard Gere, y en menor medida, Phantoms, basada en una novela de Dean Koontz. Ambas me molan porque al guionista se le va la olla en la primera hora de metraje, cuando cada fenómeno paranormal, en vez de unirse a los otros y formar una pauta, es más desaforado y desconcertante que el anterior. Luego la explicación es así como chorra, pero se disfruta más el clima de oscuridad e incertidumbre que la respuesta. Es lo que quería en Dies delenda: no un thriller bien construido, sino un ambiente ominoso y preapocalíptico, un misterio que molase mientras siguiera siendo misterio. El mío incluye desapariciones, casos de hipnomigración(*), milagrosas lágrimas de sangre, varias muertes vistosas y una alusión a los veinte arquetipos de 20/XX (cuento publicado en Cossetània, y próximamente en Proa). Y las que, más que resolver el caso, se pasan tres cuartos de novela disfrutando de la amenaza, son una joven detective (mi amiga Ruth, que tuvo papeles secundarios en DaWR y Baileys n' Coke y me exigía un papel protagonista) y una misteriosa forastera que también es personaje recurrente y una heroína nata.
Nada más. Yo, cuando voy al cine, sé menos de la película que voy a ver que lo que os he contado. No sé venderme mejor —soy un vendedor lamentable—, pero quien necesite más argumentos, que me escriba y ya le enviaré unos matones o algo. ¡Que lo disfrutéis!
(*) Hipnomigración: fenómeno consistente en despertar en un sitio distinto de donde uno se fue a dormir.
Y por cierto, la foto de arriba aparece en la portada del libro por cortesía de la fotógrafa Debora Lorenzi. (Su Flickr aquí.)






