June 21, 2007

"...Y a la señorita Horowitz"

Llega un momento en la vida de todo escritor en que pega el salto. Yo acabo de aterrizar en la pista cuatro. Unos señores de Badalona acaban de concederme el sesquipedálico "XVIè Premi Ciutat de Badalona - XXè Premi Solstici d'Estiu", dotado con una promesa de dinero y dos esculturas de una realidad notable, a juzgar por lo que me pesaban en la mochila.

Dormir amb Winona Ryder, mi apuesta más fuerte e imprudente en esta partida de la literatura bohemia —la obra que me llevó casi todo 2006 y un viaje de campo a la Gran Manzana, y me costó el descrédito de casi todos los que aún me tenían por un escritor serio— será publicada por Edicions Proa. Ruth, en calidad de amiga y personaje novelesco, me ha acompañado al acto de entrega. Al acabar este, la prensa me ha retenido (personificada en dos chicas majísimas de Televisió de Badalona) y para cuando hemos salido al pasillo, las jubiladas habían arrasado las bandejas de canapés con un furor que ni Atila el huno en sus tiempos mozos. Hemos cenado en un McDonald's y vuelto a casa en metro. Mi reflejo en la ventanilla parecía el mismo pringao de siempre. Pero algo ha cambiado. O eso quiero creer.

No estabais, ni de hecho le ha importado a nadie, pero a mí sí, y quiero consignarlo: he dedicado el premio (por este orden) a "Hache, Raúl, Rosana, Ruth, Miquel M. Gibert, Ferran, Cris, Susana y Punker; y en Nueva York, a Stephano, Tiffany, Otto, Christine y a la señorita Horowitz". Felicidades a todos.